El viaje de la historia, de la trama.

 En esta entrada no pretendo hablar de cómo comenzar una novela, aunque lo parezca, sino de cómo cambia la historia desde el inestable punto de partida inicial hasta su transformación en una novela terminada.

Lo que es empezar, lanzarme sobre el teclado me hace falta poco:
    Quizá una fotografía.
    O una escena mental.
    O una simple pregunta.
    Y lo más importante: ganas de darle a la tecla.


    Después...
    Después viene dejarte llevar, escribir. Sentir esa agradable sensación de ver cómo va creciendo y tomando forma.
    Los personajes evolucionan, unos crecerán, otros desaparecerán, vendrán nuevos a formar parte de la trama.
    Fundamental para mí: escuchar a los personajes, aprender de ellos. No obstante son los protagonistas de todo.
    Surgen desvíos que parecen ir en contra de las primeras hojas escritas, pero más adelante veo el sentido de esos desvíos.

    Poco a poco me acerco a un final que casi siempre difiere de esa imagen mental con la que contaba al comenzar y que me marca el camino, como un faro al que dirigirme.
    Sólo hay algo que no debe faltar durante ese camino: Fe, confianza en que lo que necesito para completar el trabajo me irá llegando, a pesar de esos días en los que parece que nada avanza.
    A más hojas, acumulo más información sobre personajes y trama, aparecen giros, soluciones y desvíos.
    Y aumenta la confianza.
    O no.
    Muchas gracias por leerme :)

Comentarios

Entradas populares de este blog

"FRANCA. La ley del Mar".

"Nada que perder. Excepto la vida" (Pinta y Olivares 3)

"Los colores de la inocencia" En audiolibro.